LAS MUJERES DE LA BAUHAUS: DE LO BIDIMENSIONAL AL ESPACIO TOTAL

Josenia Hervás

Arquitecta y profesora del Departamento de Arquitectura
Universidad de Alcalá de Henares

Hace cien años, en abril de 1919, un grupo de jóvenes se apuntaron a una nueva forma de entender la vida. Se apuntaron a un concepto distinto de entender el arte.

Esta libertad ganada, después de una guerra perdida, urdía nuevas posibilidades por supuesto para ellos, pero más intensamente para ellas. Unas mujeres que por primera vez podían votar a raíz de un nuevo sistema político que inauguraban: una nueva república. También estrenaron una nueva escuela denominada Bauhaus.

Hoy celebramos el centenario de esta inédita escuela. Los diferentes orígenes e ideas, junto con la amistad y el fervor que mostraron mujeres y hombres, dieron como resultado una atmósfera creativa singular. Como diría Mies van der Rohe, una idea. Por este motivo su expansión y propagación en el tiempo sigue llegando con la misma fuerza. En lo más íntimo de esta idea e indisoluble a ella, están las mujeres que participaron en la Escuela. Nunca la Bauhaus podrá disociarse de esta participación femenina.

La urdimbre formada por una juventud mixta con distintas ideas políticas, diferentes religiones, diferentes lugares de procedencia y donde las mujeres, primero de forma tímida y paulatinamente de forma más activa, lograron posicionarse, llegando, como en el caso de Friedl Dicker, Wera Meyer-Waldeck y Annemarie Wilke a convertirse en arquitectas, fue un hecho memorable.

En esta época turbulenta -en la que la diversidad enarbola un antídoto contra los fanatismos religiosos, étnicos y la misoginia, donde el feminismo reivindica una relectura de la historia oficial escrita por una minoría- busquemos en las valerosas estudiantes de la Bauhaus, una senda que pueda guiarnos a conseguir una igualdad real en la distribución de responsabilidades, pero también de beneficios, entre otros, y no menos importantes, el derecho a la memoria y el recuerdo.

Josenia Hervás